Marketing en la era del escepticismo, un acercamiento a la posverdad 2.0

Redacción Cluster| Dante Leon| Abril 03

Anteriormente la opinión de las personas se diluía frente a los medios comunicación masiva. Ahora nuestra realidad ha cambiado, esto gracias a la desmasificación de los medios, quienes han permitido que la opinión y la crítica del individuo llegue a ser escuchada por las masas. 

Plataformas como: redes sociales (facebook, youtube, instagram, twitter), blogs o los foros de internet, principalmente los primeros, nos han regalado la inverosímil capacidad de poder expresar y difundir nuestra visión, ideas, opiniones y crítica, sobre prácticamente cualquier tema.

Sin embargo, como en casi todo avance existen detractores que pueden ser tomados como un daño colateral, en el caso de esta masificación de canales, la exposición de ideas personales y opiniones no solicitadas, dieron pie a las fakes new, contenido que deja de lado la comprobación de hechos, centrando su construcción, sólo en destacar elementos que evoquen emociones y resaltan las ideologías. Estas son el principal protagonista en la posverdad, un término acuñado durante los últimos años de esta década.

Esta terminación es definida por el diccionario de oxford; cómo denominación de lo relativo a las circunstancias, donde los hechos subjetivos tiene la menor influencia al momento de modelar la opinión pública, haciendo un llamado a lo emocional en conjunto a la creencia individual.

Es entonces que en nuestra actual facultad de comunicación multicanal nos lleva a vivir en una realidad, en la que la información se encuentra moldeada, resaltada y filtrada de manera exagerada provocando una crisis donde la verdad individual estará detrás de ella misma, apelando a las emociones, exacerbando los puntos fuertes, buscando ser favorecida para la viralización en redes sociales.

¿Cómo impacta esto al marketing y a los usuarios?

Los usuarios a pesar de ser susceptibles a tomar comunicación modulada e intencionada para ser bien recibida, también han comenzado a generar juicios de valor y confianza, en donde la credibilidad ya no es absoluta, un mensaje no solo por ser dicho por una marca o un medio de comunicación será aceptado.

A pesar de hoy día el público tiene en sus manos la capacidad de decidir que es o no viral, que importa o no comunicar, realmente no existe una afectación directa a las marcas. Lo anterior debido a que el panorama de escepticismo radica en los canales de comunicación y que el usuario no relaciona a las marcas como un medio, sino que se concentran en sentirse identificado la misión o visión de esta.

Un panorama como este, obliga que a las marcas construyan estrategias dirigidas hacia la transparencia y confianza, ya que en esta gran diversidad de información, una fake news o un contenido dudoso será diluido fácil y en especial en el caso de los primeros podría volverse en contra.

Lo anterior, demuestra que la credibilidad en nuestra actual era digital, se gana a pulso, es decir; para que nuestro público objetivo, acepte que lo que decimos es cierto, se requiere que la razón y sus emociones estén alineadas a nuestro contenido, no obstante esto debe de realizar de manera sencilla y efectiva.

Las reglas para comunicar han cambiado; y ahora el discurso para ser escuchados requiere ser preparado, con claridad, sencillez, objetividad y dirigido para cada audiencia.

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