¿Cómo tomar una buena foto de comida sin morir en el intento?

La fotografía de comida ha llegado para quedarse, pero ¿cómo se puede tomar una foto a algo que no puede posar o jugar con su acomodo? Para ello existen “reglas” o hacks para lograr que algo inmóvil tenga personalidad y estimule el apetito con sólo la vista.

Antes que la iluminación, el tipo de cámara que estés usando e inclusive las trampas de estudio lo primero que se debe considerar es el ángulo con el que se va a atacar al alimento. Principalmente se utilizan cuatro posiciones; cenital o desde arriba, picada o a 45°, contra picada o de abajo hacia arriba y rasante o a nivel.

Cenital, el popular de las redes

Cada uno de estos acomodos resaltan propiedades diferentes del alimento, empezaremos con uno de los más populares en redes sociales, el cenital. Consiste en colocar la cámara directamente sobre los alimentos, con este ángulo se puede cubrir la totalidad del emplatado y anexarle un contexto de la cubertería y bebida que lo acompañan.

Funciona para alimentos que no tienen alturas o que son totalmente planos, como el caso de las sopas y caldos. Su principal problema va de la mano de la iluminación, ya que esta no puede estar sobre el alimento o aparecerá la sombra del fotógrafo en la toma.

Picada y contra picada, el volumen lo es todo

Picada y contra picada son dos de los más versátiles, ya que no sólo se puede capturar la totalidad del emplatado, sino que se le suma el aspecto de la tridimensionalidad. En el caso de la picada se enmarca la perspectiva que se tendrá como comensal, haciendo la foto lo más cercana a la realidad de la mayoría de los que pidan ese alimento.

Mientras que la contra picada es generalmente utilizado en fotografía de publicidad o en la que se quiere proporcionar un protagonismo superior al alimento. Esto se logra al generar un mayor tamaño aparente, pues todo visto desde abajo impone más. 

Los problemas de estos dos son similares ya que se debe de tener control no sólo de la mesa en la que se está mostrando el alimento, sino de lo que está fuera de este espacio. Detalles innecesarios o que rompen con la composición son fácilmente encontrados en el fondo de la foto. Por otro lado, la iluminación puede llegar a causar sombras con mayor dureza de la necesaria.

Rasante, contando una historia de fondo

Por último, el ángulo rasante es utilizado cuando no sólo se busca retratar el alimento, sino también el contexto que está a su espalda. Cuenta la historia del entorno que rodea al protagonista, sin restarle importancia en la toma. Puede ser utilizado con bebidas y comida de tamaño pequeño y mucho detalle.

Las desventajas van unidas a sus virtudes, al ser de interés el fondo este debe de estar controlado y a la vez con un ligero desenfoque, para no desaparecer la diferencia entre estrella y contexto. Se debe tener cuando menos dos profundidades o pasará lo mismo que con la toma cenital y se perderá la tridimensionalidad.

Entre luces y tinieblas

Saliendo de los ángulos de ataque, el segundo factor de importancia es la iluminación ya que debe ser abundante y si no se están haciendo las fotos en un set, esto puede ser un problema. La mayoría de las ocasiones se va a depender de la iluminación natural, lo cual limita a pocas horas útiles del día, por ello es práctico contar con una pequeña luz de apoyo, de preferencia de intensidad regulable.

Aunque también está el otro lado de la moneda, el exceso de luz, en situaciones como esta el ingenio lo es todo, ya que puedes difuminar con una servilleta, reflejar con una hoja o mil y un inventos para combatir la sobre exposición en la foto.

Cerrado, abierto o con recorte

Por último, la apertura de la toma es otro elemento que puede darle o restarle puntos a una foto. Si el platillo y todo el espacio que lo rodea se encuentra en armonía se puede utilizar una toma abierta, capturando una mayor cantidad de detalles, pero restando protagonismo al alimento, por la intervención de otros elementos.

Con una toma cerrada, la vista se concentra en el alimento y en los elementos que lo componen, nada más de su entorno importa y no intervienen distractores. De la mano de esta toma vienen los recortes, ya que no siempre se cuenta con un emplatado maravilloso en todos los aspectos, o con el movimiento algo dejó de verse bien.

Cortar parte de un alimento sirve para tres cosas, principalmente, la primera es para ocultar defectos. La segunda generar intriga por conocer el resto del plato y por último, quitar lo aburrido de algunas comidas, como el caso de las sopas, ya que no necesitas ver todo el plato para saber lo que es.

Una vez que se consideran todos estos elementos sólo queda una cosa por hacer y es practicar con cada alimento que se cruce en tu camino. Hay comida muy fotogénica y otra que parece imposible, es cuestión de práctica y recordar los tres principios que ya discutimos para lograr una buena foto.

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