La caída de las redes sociales y su impacto en nuestra vida diaria

Facebook, Instagram y la más dolorosa de todas, Whatsapp. Todas estas redes sociales se cayeron por 6 horas el 4 de octubre del presente año. Las caídas de diversas redes sociales no son cosa nueva, de estas 3 en particular, no nos sorprende. Muchas veces se han caído antes y esta no será la última vez que se caigan, pero fue la duración lo que realmente nos impactó. El día de hoy hablaremos de la importancia que tienen en la vida diaria de todos nosotros.

La más larga:

La peor de las caídas en la historia reciente de Facebook fue un 13 de marzo de 2019, en donde las redes sociales se cayeron por casi un día entero. Tardaron 22 horas en volver a operar con normalidad. La cuenta oficial de Facebook en Twitter (uno de sus mayores competidores) avisó que estaban experimentando problemas en sus servicios y que en breve estarían de vuelta, lo cual no fue así.

Se hizo tendencia mundial la etiqueta #FacebookDown, los usuarios se lo tomaron con molestia los primeros minutos, las primeras horas se lo tomaron a juego y conforme más iba avanzando el tiempo, la desesperación y frustración comenzaron a emerger.

Twitter estaba inundado de gente que nunca la había usado o que sólo la usaba precisamente en estos casos, cuando Facebook y sus demás redes favoritas se caían. El tráfico era muy intenso. Facebook es dueño de las principales redes sociales, Instagram y Whatsapp, si los servidores de la principal empiezan a fallar, inevitablemente arrastrará a las demás.

Esta caída, si bien la más larga, no fue tan perjudicial durante todo el tiempo. Las redes funcionaban de manera parcial intermitentemente. En Instagram, por ejemplo, no podías subir nuevas publicaciones ni historias pero podías mensajear con “normalidad”.

La más reciente:

4 de octubre de 2021 a las 10:50 am, Facebook y todas sus apps comenzaron a presentar problemas en sus servicios. A las 11:16 am, en la cuenta oficial de Facebook en Twitter, se anunció que estaban caídas estas 3 redes sociales.

Lo curioso es que la caída de Facebook surgió al mismo tiempo que una exempleada de la compañía revelaba en una entrevista trapos sucios de la empresa. Existía el #DeleteFacebook ese mismo día y no hizo más que cobrar fuerza cuando las redes se cayeron.

Otras redes sociales incrementaron su tráfico debido a esto mismo. Telegram, Discord, Tik Tok. Algunas de ellas no estaban preparadas para recibir a tantas personas y sus apps se vieron afectadas, cargas más lentas, crasheos o caídas (momentáneas pero caídas al fin y al cabo).

Aproximadamente a las 5:45 de la tarde de ese mismo día, se anunciaba que las redes ya estaban regresando a la normalidad, que iba a ser escalonado y que tuviéramos paciencia.

La que sigue:

No es ninguna sorpresa, tarde o temprano, se volverán a caer. La pregunta no es si lo harán, es cuándo. Ésta última vez se debió a un mantenimiento programado en el cual se presentó un error y por ende el gran fallo de las redes sociales.

¿Debemos prepararnos?

En realidad estamos hablando de 3 de las más grandes redes sociales del internet, sí, pero no de todo el internet. Hay muchas otras alternativas de mensajería, de entretenimiento, videoconferencias. Facebook no es todo el internet. Está todo el ecosistema de Google que domina el espacio laboral a distancia.

Telegram, Discord son mucho mejores alternativas para la mensajería que Whatsapp y Messenger. Pero estamos tan acostumbrados a ellas que el cambio nos da miedo y nos impide seguir adelante, nos conformamos con lo que nos ofrecen y no miramos hacia otras direcciones, por más que la gente nos las recomiende y nos hablen maravillas de ellas, no nos movemos de nuestro lugar. ¿Cuántas caídas más necesitamos para no cerrarnos a las mismas apps de siempre?

Tal vez seguir usándolas como nuestras redes principales pero no limitarnos a que sean las únicas, tener un backup plan para todo siempre es una buena estrategia.

Impacto:

Porque ciertamente nos impactan de manera muy profunda la pérdida de Facebook y sus apps. El no poder postear contenido en Instagram o platicar con nuestros amigos y familiares por Whatsapp nos entristece. Estamos tan acostumbrados a éste mundo digital que cuando se nos reducen o impiden las opciones, nos afecta terriblemente.

Dejando de lado el ámbito social, en cuanto a lo laboral, ahí también impacta duro. Hay pequeños negocios y empresarios que dependen únicamente de Facebook (y sus aps) para vender sus productos o servicios, si la red se cae, no pueden recibir mensajes ni seguir ofreciendo su negocio. Los afecta a ellos mucho más que a los grandes negocios o a Facebook mismo.

Las empresas hoy en día deben tener un respaldo de mensajería para poder comunicarse y que la caída de ésta no frene sus actividades. De igual manera si caen los servicios de Google, tener un plan de contingencia para poder seguir laborando.

Lo preocupante tal vez es pensar en cómo la gente ve ésta caída. No la ven como la caída de Facebook, sino como la caída de internet y eso es un poco alarmante. El que cierto porcentaje de la población considere que Facebook y sus aplicaciones sean todo el internet. Si les preguntas a tus tías y tíos, a tus primos más chiquitos o tal vez a gente no relacionada a ti, que no estén tan metidos en el tema de la tecnología y del internet. No sabrán responder correctamente pero tampoco te mentirán, si no les funcionan sus únicas 3 aplicaciones que utilizan pensarán, “ah, ya no funciona el internet”. Es un gran sector de la población el cual tiene dominado Mark Zuckerberg, Facebook es sinónimo de Internet.

Es por eso que necesitamos páginas y aplicaciones “independientes” como Snapchat, Tik Tok y Twitter, los cuales han sido intentados comprar por Mark, todos y cada uno de ellos. Cuando no le sale la compra, imita sus funciones más relevantes, las más populares y las incluye en sus apps, todo con tal de atacar y frenar el crecimiento de éstas o de cerrarlas por completo.

Siempre es bueno tomarse un par de minutos para investigar y analizar la caída de las redes sociales. Para reflexionar el consumo tan frenético que le damos y si vale la pena, tal vez es mejor apartarnos un rato, tal vez no deberíamos de ver la caída como algo malo, sino como un respiro.

Un respiro que todos deberíamos tomar y estar agradecidos.

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